Finalmente, el pasado 22 de agosto, las débiles alianzas que mantenían la coalición de gobierno en Kirguistán saltaron por los aires. Tras meses de acusaciones cruzadas de corrupción, aunque básicamente centradas en la figura del Primer Ministro Omurbek Babanov, dos partidos han abandonado la coalición, rompiendo así la mayoría parlamentaria existente.

En realidad, gran parte del país daba por hecho que Babanov no llegaría hasta septiembre en su cargo, pero los acontecimientos se han precipitado. La semana pasada, el líder del partido Ata-Meken, Omurbek Babanov (que formaba parte de la coalición de gobierno), acusó directamente al Primer Ministro de participar en un acuerdo fraudulento con una compañía turca que ha obtenido un contrato para obras de construcción en la base militar de Manás (por otra parte, una incesante fuente de conflictos y acusaciones de corrupción en el país). Babanov habría recibido compensaciones por favorecer a la empresa turca, entre ellas, un caballo pura sangre valorado en más de un millón de dolares.

Omurbek Babanov, Primer Ministro de Kirguistán

A pesar de negar reiteradamente las acusaciones, Babanov ha perdido la confianza de dos de los grupos políticos de la coalición: Atá-Meken y Ar-Namys, lo que deja en el parlamento solos a Respublika (el partido de Babanov) y al Partido Socialdemócrata (al que pertenece el actual presidente Almazbek Atambaev). El otro partido presente en el parlamento, Ata-Jurt, era el único que se encontraba en la oposición y siempre ha estado frontalmente en contra del primer ministro.

Ahora, el presidente Atambaev debe designar a un partido presente en el parlamento para que forme una coalición en un plazo de 15 días; si este partido es incapaz de llegar a un acuerdo de gobierno con otros, el presidente debe designar la tarea a otro partido. Si esta solución también falla, cualquier partido puede tomar la iniciativa de formar una coalición y, finalmente, si incluso de esta manera nadie puede llegar a un acuerdo, se convocarían nuevas elecciones parlamentarias que, previsiblemente, se celebrarían a principios de 2013.

Muchos dan por hecho que Atambaev elegirá a su Partido Socialdemócrata para que forme gobierno y que, seguramente, lo haga con Ata-Meken y Ar-Namys, dejando a Respublika (aunque ha sido uno de sus socios principales en los últimos años) de lado durante un tiempo. Ata-Jurt no entra en muchas de las quinielas como parte de la coalición por la enorme distancia ideológica que separa a este partido del resto de grupos parlamentarios. Sin embargo, en Kirguistán es difícil descartar nada…

Lo realmente importante para el país es que estos procesos tengan lugar de forma pacífica y por los cauces legales, para evitar nuevas inestabilidades que ahonden la mala situación económica y que demuestren que, a pesar de las deficiencias que tiene el sistema político, Kirguistán es el mejor ejemplo de pluralidad y democracia en toda la región de Asia Central.

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